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Durante años, Wall Street disfrutó de un happy hour prácticamente infinito gracias al carry trade del yen japonés. Una estrategia tan simple que casi parecía ilegal: pedir prestado en yenes a tasas ridículas y usar ese capital para apostarle a activos con retornos más jugosos, principalmente equities de Estados Unidos.
Pero como todo buen subsidio monetario, tenía fecha de vencimiento. Y Japón —ese país que mantuvo los tipos cerca de cero durante décadas— decidió que ya estuvo bueno. Resultado: la alfombra fluye hacia afuera, y muchos fondos están viendo el piso de cerca.
¿Y era el carry trade del yen?
El carry trade es uno de esos inventos financieros que parecen obra de un consultor aburrido:
- Tomas prestado en una moneda con tasa baja.
- Cambias ese dinero por otra moneda.
- Lo inviertes en activos con mayor rendimiento.
- Te quedas con la diferencia.
En su versión japonesa, la receta era aún más sabrosa:
- Tasa de interés en Japón: básicamente cero durante décadas.
- Volatilidad del yen: controlada por un Banco Central dispuesto a defender niveles.
- Liquidez: abundante como wifi gratis en un coworking.
El resultado fue obvio:
Fondos, hedge funds, bancos y hasta traders institucionales usaron yenes como si Japón fuera el cajero automático del mundo.
¿Por qué funcionó tan bien durante tanto tiempo?
Porque Japón decidió que la deflación era su enemigo mortal. Durante años, el Banco de Japón (BoJ) se obsesionó con mantener condiciones ultra flexibles:
- Tasas pegadas al piso.
- Programas de compra de bonos “porque sí”.
- Control de la curva de rendimientos (YCC).
Esto hizo que el yen fuera una de las monedas con menor costo financiero del planeta. Mientras tanto:
- Estados Unidos subía tasas.
- América Latina pagaba intereses de doble dígito.
- Europa daba señales mixtas.
¿El resultado?
El yen se convirtió en la moneda de fondeo global.
El dinero barato japonés inundó posiciones de riesgo en medio mundo: acciones, bonos corporativos, high yield, emergentes, commodities… lo que se te ocurra.
¿Por qué el carry trade empezó a morir?
Porque Japón despertó del coma monetario.
La inflación —sí, esa que nunca aparecía— finalmente tocó la puerta.
El BoJ no tuvo más remedio que:
- Subir tasas por primera vez en décadas,
- Relajar o eliminar partes del control de la curva,
- Y permitir que el yen encuentre espacio para que se aprecie.
Y aquí viene el infierno para los fondos:
Cuando el yen se aprecia, las deudas tomadas en yenes se encarecen instantáneamente.
Ejemplo fácil:
- Pediste prestado US$100 millones en yenes cuando el USD/JPY estaba en 150.
- De repente baja a 135.
- Tu deuda ahora “vale” más en dólares.
A eso súmale que, con tasas más altas, el costo de refinanciar yenes ya no es una ganga.
Resultado:
La tendencia alcista que tuvo el dólar desde el 2021 frente a todas las monedas por la recuperación post pandemia y que trajo con si mucho dinero prestado desde Japón a tasas ultra bajas, empezó a flaquear desde julio, ahora el dólar se deprecia y la curva de rendimiento de los bonos japoneses llegaron a maximos alarmantes. Los fondos comienzan a cerrar posiciones de riesgo para cubrir sus deudas.
Y cuando todos salen por la misma puerta… bueno, ya sabes cómo termina la película.


¿Qué significa para el mercado accionario de EE. UU.?
En resumen: menos dinero gratis = menos gasolina para las acciones.
El carry trade del yen fue un lubricante silencioso del rally de varios años en Wall Street. Mucho del flujo que llegaba a:
- $SPX,
- $NDX,
- megacaps tecnológicas,
- growth stocks,
- bonos high yield,
venía financiado con yenes prestados.
Si ese flujo empieza a revertirse, veremos:
- Menor liquidez. No hay magia: si los fondos devuelven yenes, venden activos.
- Mayor volatilidad. El unwind del carry trade suele venir acompañado de movimientos bruscos.
- Correcciones más profundas en tech y growth. Son los niños mimados del dinero barato.
- Fugas hacia mercados defensivos. Utilities, consumo básico y, si el pánico escala, incluso cash.
Wall Street odia dos cosas:
- Sorpresas.
- Perder ventajas baratas.
El fin del yen-carry es ambas.
Ejemplo práctico: comparando el carry trade con una “hipoteca financiera”
Pongámoslo en términos nivel “explicación para un inversionista distraído”.
Imagina que tú:
- Tomas una hipoteca al 1% de interés.
- Usas ese dinero para montar un negocio que te rinde 8% anual.
- El rendimiento neto es hermoso: 7% limpiecito.
Mientras las tasas de tu hipoteca sigan bajas y la moneda no cambie… eres feliz.
Ahora imagina:
- Tu tasa sube a 3%.
- Y además, tu deuda “sube de precio” porque el yen (tu moneda de fondeo) se aprecia.
¿Resultado?
Tu negocio ya no da 7%… da mucho menos.
Y en el peor escenario, ni siquiera te alcanza para cubrir la deuda.
¿Qué haces?
Cierras el negocio, liquidas activos, pagas la hipoteca, y rezas por no terminar insolvente.
Eso mismo están haciendo muchos fondos con el carry trade del yen.
Diagrama del ciclo del carry trade
Ciclo del Carry Trade del Yen
| 1. Fondos piden prestado yenes a tasa baja | ➡️ | 2. Convierten yenes a USD | ➡️ | 3. Invierten en acciones estadounidenses de mayor retorno | ➡️ | 4. Obtienen diferencial de tasas (ganancia) |
“Unwind” del carry trade
Fin del Carry Trade del Yen
| Yen se aprecia y suben las tasas en Japón | ➡️ | Deuda en yenes se encarece | ➡️ | Fondos venden activos en EE.UU. | ➡️ | Caída de liquidez y presión bajista en equities |
Conclusión
El fin del carry trade del yen no significa un apocalipsis bursátil, pero sí implica que una fuente histórica de liquidez está cerrando el grifo.
Los fondos tendrán que adaptarse a una realidad en la que:
- El yen ya no es el “fondeo gratis”.
- Japón ya no juega al banquero generoso.
- Y el mercado estadounidense tendrá que caminar sin ese empujón invisible.
En otras palabras:
la fiesta del dinero ultrabarato terminó por lo menos para el yen, no es el fin del mundo y este evento como muchos otros son ciclos naturales en los mercados, pero se navega en este negocio mucho mejor si se entiende lo que sucede.