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Invertir en bonos? Guía fácil para entenderlos

por enriquez.trader
21 minutos Leer
Como invertir en bonos del tesoro

Bullet, cupón cero, amortizable, callable, perpetuo, indexado. Qué significa cada estructura, cuál puedes comprar como persona natural y qué riesgo estás asumiendo en cada caso.

En 2022, el bono del Tesoro estadounidense a 30 años, el activo que todos los manuales usan como definición de “libre de riesgo” perdió alrededor de un 30%. El S&P 500, con dividendos incluidos, perdió cerca de un 18%. No hubo impago, ni quiebra, ni crisis de crédito. El emisor pagó cada cupón puntualmente y devolverá el principal íntegro en la fecha prometida. El inversor perdió igual.

Ese resultado no cabe en la clasificación de bonos que encuentras en los primeros resultados de Google, y no cabe por una razón concreta: esa clasificación ordena los bonos según quién los emite, y quién lo emitió no fue el problema. Lo que sigue es la otra forma de ordenarlos por cómo pagan y qué riesgo te están pagando por asumir, con el filtro adicional de que solo aparecen instrumentos que una persona natural puede comprar realmente desde Latinoamérica o Estados Unidos.


Qué estás comprando cuando compras un bono

Un bono es un préstamo con calendario público. Le entregas dinero a un emisor, él se compromete a devolverte una cantidad fija en una fecha fija y, en la mayoría de los casos, a pagarte intereses periódicos por el camino. Eso es todo. La complejidad no está en el concepto, está en las variaciones sobre ese calendario y en las cosas que pueden salir mal antes de que termine.

Tres números lo describen casi por completo:

  • Valor nominal (o par): lo que el emisor te devuelve al vencimiento. Convencionalmente 100, o 1.000 dólares por título en el mercado estadounidense.
  • Cupón: el interés anual, expresado como porcentaje del nominal. Un cupón del 5% sobre un nominal de 1.000 paga 50 dólares al año, normalmente en dos pagos semestrales. El cupón no cambia durante toda la vida del bono (salvo en los de tasa flotante, que veremos más abajo).
  • Precio de mercado: lo que otro inversor está dispuesto a pagarte hoy por ese calendario de pagos. Esto sí cambia, todos los días.

El precio y el rendimiento son la misma información

Aquí está el mecanismo que explica el 90% de lo que le pasa a un bono, y conviene entenderlo con números en vez de con la frase hecha.

Compras un bono a 10 años con cupón del 4%, pagando 1.000 dólares. Recibirás 40 dólares al año. Al día siguiente, el mercado exige un 6% para prestar a ese mismo emisor y a ese mismo plazo. Tu bono sigue pagando 40 dólares: no puede pagar más. La única forma de que un comprador nuevo obtenga un 6% comprando tu bono es pagarte menos de 1.000 por él. El precio cae hasta que los 40 dólares anuales, más la diferencia entre el precio de compra y los 1.000 que recibirá al vencimiento, sumen ese 6%.

Por eso precio y rendimiento se mueven en direcciones opuestas: es la fuente de casi todas las pérdidas en renta fija que no vienen de un impago. Y por eso “renta fija” significa que la renta es fija, no que el valor de tu posición lo sea.

La segunda consecuencia importa igual y casi nadie la menciona: si mantienes el bono hasta el vencimiento y el emisor cumple, esa pérdida de precio se revierte por completo. El bono converge a 100 el día que vence, pase lo que pase con las tasas por el camino. Es el fenómeno que en inglés llaman pull to par, y es la razón principal por la que un bono individual y un ETF de bonos no son el mismo producto. Volveremos sobre esto.

Primera clasificación: por cómo paga

Esta es la clasificación que de verdad determina cómo se comporta tu posición. Todo lo demás, quién emite, en qué país, con qué calificación, se monta encima de este esqueleto.

Bullet: el estándar y el punto de partida

Un bono bullet paga cupones periódicos iguales durante toda su vida y devuelve el 100% del principal en una sola vez, el día del vencimiento. Nada más. Sin sorpresas, sin opciones, sin devoluciones parciales.

Es, con diferencia, la estructura más común y la que probablemente vas a comprar: los Treasury notes y bonds estadounidenses son bullet, los TES colombianos de tasa fija son bullet, los Bonos M mexicanos son bullet y la mayoría de emisiones corporativas de grado de inversión también lo son.

La palabra “bullet” (bala) describe el perfil: casi todo el dinero llega concentrado en un solo punto del tiempo. Y ese detalle es dónde está concentrado el flujo, es lo que determina la sensibilidad del bono a los movimientos de tasas.

Estructura bullet

Cómo se ve un bono a 10 años con cupón del 4%

Nominal de USD 1.000 · cupón anual de USD 40 · principal íntegro al vencimiento

Cupón — pago de interés fijo. No cambia nunca, suba o baje el precio del bono.
Principal + último cupón — el 96% del dinero llega en un solo punto. Por eso el bono es sensible a lo que hagan las tasas de aquí al año 10.

Cuanto más lejos y más concentrado esté ese bloque final, mayor es la duración del bono y más se mueve su precio ante un cambio de tasas.


Cupón cero: sin pagos intermedios, todo al final

El bono de cupón cero no paga intereses. Lo compras con descuento sobre el nominal y cobras el nominal completo al vencimiento; la diferencia es tu rendimiento. Compras a 96, cobras 100.

Son los instrumentos más accesibles del mercado y los que más gente usa sin saber cómo se llaman técnicamente:

  • Treasury bills estadounidenses (plazos de 4 a 52 semanas).
  • CETES mexicanos (28, 91, 182 y 364 días).
  • Los STRIPS del Tesoro, que son bonos largos a los que se les han separado los cupones del principal para venderlos por partes.

Con vencimientos cortos son el instrumento más predecible que existe. Con vencimientos largos son exactamente lo contrario: un cupón cero a 20 años es el bono más volátil de su plazo, porque no recibes ni un peso hasta el final y por lo tanto el 100% de tu dinero está expuesto al cambio en la tasa de descuento. Misma etiqueta, comportamientos opuestos.

Amortizable: el principal llega por cuotas

Un bono amortizable devuelve el principal en pagos parciales a lo largo de la vida del título, no de golpe al final. Es la estructura habitual en financiación de infraestructura, en emisiones corporativas latinoamericanas y en los bonos titulizados (hipotecarios, de consumo, de flujos futuros).

Consecuencia práctica: el vencimiento nominal deja de ser informativo. Un bono “a 15 años” que amortiza desde el año 3 tiene una vida media mucho más corta, quizá 8 años y se comporta como un bono de 8 años, no de 15. Si comparas rendimientos entre un bullet a 15 años y un amortizable a 15 años sin ajustar por vida media, no estás comparando nada.

Callable: el emisor tiene una opción, y se la vendiste tú

Un bono rescatable o callable le da al emisor el derecho, no la obligación de recomprarlo a un precio predefinido antes del vencimiento. Suena inofensivo. No lo es.

El emisor ejercerá esa opción cuando le convenga a él, que es exactamente cuando no te conviene a ti: cuando las tasas han bajado. Si las tasas caen, tu bono debería subir de precio; en cambio te lo recompran a 100 y te devuelven el dinero en un entorno donde solo puedes reinvertirlo a tasas peores. Si las tasas suben, nadie te rescata nada y te comes la caída completa.

En ese perfil asimétrico participas en las pérdidas pero tienes techo en las ganancias, se llama convexidad negativa, y es la razón por la que un bono callable siempre paga un cupón más alto que uno bullet equivalente. Ese diferencial no es un regalo: es la prima de la opción que vendiste.

Regla operativa: en un bono callable, el yield to maturity es un número decorativo. El que importa es el yield to worst, el rendimiento en el peor escenario de rescate posible.

Perpetuo: sin fecha de vencimiento

Un bono perpetuo paga cupones indefinidamente y nunca devuelve el principal. Tu única salida es venderlo a otro inversor en el mercado. Sin vencimiento, no hay pull to par: la pérdida de precio no se revierte por el simple paso del tiempo.

La versión más frecuente en el mercado son los AT1 o CoCos bancarios, que además incorporan una cláusula por la cual pueden convertirse en acciones o amortizarse a cero si el capital del banco cae por debajo de cierto umbral. En marzo de 2023, en la absorción de Credit Suisse por UBS, aproximadamente 17.000 millones de dólares en AT1 se amortizaron a cero mientras los accionistas teóricamente subordinados a ellos recibieron algo. La documentación de esa emisión lo permitía. Es el mejor recordatorio disponible de que en renta fija la letra pequeña es el producto.

Convertible: un bono con una opción incorporada a tu favor

El convertible te permite canjear el bono por un número predefinido de acciones del emisor. Es, literalmente, un bono más una opción de compra sobre la acción. Por eso paga un cupón sensiblemente más bajo que la deuda normal de la misma empresa: parte de tu compensación está en la opción, no en el interés.

Si vienes de operar opciones, esta es la estructura que más rápido vas a entender: te importan la prima implícita, la distancia al precio de conversión y la volatilidad del subyacente tanto como la solvencia del emisor.

Indexado a inflación: el principal se ajusta

En estos bonos el cupón se mantiene fijo en términos reales y lo que se ajusta periódicamente es el valor nominal, según un índice de precios. Cobras un rendimiento real más la inflación observada.

  • TIPS en Estados Unidos, ajustados por el CPI.
  • TES UVR en Colombia, ajustados por la Unidad de Valor Real.
  • UDIBONOS en México, ajustados por la Unidad de Inversión.

Lo que hay que entender es qué compras exactamente: no compras protección contra la inflación futura, compras protección contra la inflación que supere la que ya está en el precio. Esa diferencia es el breakeven de inflación, la brecha entre el rendimiento del bono nominal y el del indexado al mismo plazo es la expectativa que el mercado ya tiene descontada. Si la inflación llega y resulta menor que ese breakeven, el bono nominal habría sido mejor negocio.

Tasa flotante: el cupón se mueve solo

Los FRN (floating rate notes) pagan una referencia variable, SOFR en Estados Unidos, IBR en Colombia, TIIE en México más un diferencial fijo. Cuando la referencia sube, tu cupón sube con ella.

Esto reduce la sensibilidad a tasas casi a cero: el precio apenas se mueve cuando la curva cambia, porque el cupón se reajusta. Pero deja intacto el riesgo de crédito. Un FRN corporativo es una apuesta pura a la solvencia del emisor, sin el colchón ni la exposición de la duración. Útil de tener claro antes de comprarlo pensando que es “un bono seguro porque no le afectan las tasas”.

Cuatro formas de devolverte el dinero

La misma cantidad prestada, cuatro calendarios distintos

Cada barra representa un pago recibido. La altura es el tamaño relativo del pago.

Bullet

Cupones iguales y el principal completo al vencimiento. El estándar del mercado: Treasuries, TES tasa fija, Bonos M, corporativos IG.

Predecible · duración alta si el plazo es largo
Cupón cero

Sin cupones. Se compra con descuento y se cobra el nominal al final. T-bills y CETES son los ejemplos que ya conoces.

Máxima duración para su plazo
Amortizable

El principal vuelve por cuotas. Habitual en infraestructura, titulizados y corporativos latinoamericanos.

Mira la vida media, no el vencimiento
Callable

El emisor puede cortar el calendario cuando le convenga: cuando las tasas bajan. Lo gris es lo que dejas de cobrar.

Usa yield to worst, no yield to maturity

Dos bonos del mismo emisor, mismo plazo y mismo cupón pueden comportarse de forma completamente distinta solo por esto. La estructura se lee en el prospecto, no en la calificación.


Segunda clasificación: quién emite y en qué moneda

Ahora sí, el emisor. Pero con el orden correcto: la moneda de denominación importa más que la nacionalidad del emisor, y la jurisdicción legal importa más que la calificación crediticia.

Tesoro de Estados Unidos

El mercado de bonos más líquido del planeta y el punto de referencia contra el que se valora todo lo demás. Cuatro familias:

  • Bills — hasta 52 semanas, cupón cero.
  • Notes — 2 a 10 años, bullet con cupón semestral.
  • Bonds — 20 y 30 años, bullet con cupón semestral.
  • TIPS — 5, 10 y 30 años, indexados a inflación.

El riesgo de impago es, a efectos prácticos, inexistente. El riesgo de precio no lo es en absoluto, como demostró 2022. Cuando alguien dice “libre de riesgo”, quiere decir libre de riesgo de crédito: la frase completa nunca sobrevive a la traducción.

Soberanos latinoamericanos en moneda local

TES en Colombia, Bonos M y CETES en México, y sus equivalentes en el resto de la región. Aquí hay un punto conceptual que el contenido traducido del inglés casi siempre pierde.

Un Estado que se endeuda en su propia moneda no puede quedarse técnicamente sin capacidad de pago: puede emitir la moneda en la que debe. Un impago en moneda local es una decisión política, no una insolvencia. Lo que significa que el riesgo real de estos bonos no es el impago: es la inflación que erosiona el valor de los cupones y la devaluación que erosiona el valor en dólares de todo el paquete.

De ahí que un TES tasa fija a 10 años y un Treasury a 10 años sean, en la taxonomía tradicional, exactamente la misma categoría “bono soberano bullet a tasa fija” y sean en la práctica dos productos sin casi nada en común.

Soberanos latinoamericanos en dólares

Los llamados globales: deuda de Colombia, México, Brasil, Perú o Chile emitida en dólares y, casi siempre, bajo ley de Nueva York o inglesa. Aquí el planteamiento cambia por completo, porque el emisor no puede imprimir la moneda en la que debe. El riesgo de impago es real y se manifiesta como diferencial de crédito sobre el Treasury del mismo plazo.

Y aparece el factor que casi nadie discute: la jurisdicción legal es parte del instrumento. Un bono bajo ley de Nueva York con cláusulas de acción colectiva (CACs) se reestructura de forma distinta a uno bajo ley local. Esas cláusulas permiten que una mayoría cualificada de tenedores imponga los nuevos términos a la minoría, lo que en las reestructuraciones de Argentina y Ecuador en 2020 permitió cerrar los canjes en meses en lugar de los años de litigio de la década anterior. Si eres un tenedor minoritario, eso te afecta directamente y está escrito en el prospecto, no en la calificación crediticia.

Corporativos: grado de inversión y high yield

La frontera está entre BBB– y BB+ en la escala de S&P y Fitch (Baa3 / Ba1 en Moody’s). Por debajo, el bono es high yield, y el nombre coloquial “bono basura” es una etiqueta perezosa que impide pensar.

El riesgo de crédito tiene dos componentes que hay que separar: la probabilidad de impago y la severidad de la pérdida si ocurre. Un bono senior garantizado de un emisor B con una tasa de recuperación histórica alta puede tener una pérdida esperada menor que un subordinado de un emisor BB. La calificación te habla del primer componente; la posición en la estructura de capital senior garantizado, senior no garantizado, subordinado, te habla del segundo. Las dos cosas juntas son el riesgo.

Y un tercer matiz que se omite casi siempre: la mayor parte del dinero que se pierde en crédito no se pierde por impagos, sino por ampliación de diferenciales. Cuando el mercado exige más prima por el mismo riesgo, tu bono cae de precio aunque el emisor siga pagando religiosamente.

Municipales estadounidenses: la categoría que puedes saltarte

Aparecen en todos los artículos traducidos porque su atractivo principal es la exención del impuesto federal sobre la renta para el inversor estadounidense. Si no tributas en Estados Unidos, ese beneficio no existe para ti y estás comprando un bono de menor rendimiento y menor liquidez sin la única ventaja que lo justificaba.

La clasificación que sí decide

Qué riesgo te está pagando cada bono

Todos son “bonos”. Ninguno es el mismo producto. Intensidad relativa, no medición precisa.

Treasury 2 años EE. UU. · USD · bullet
Tasas
Crédito
Inflación
Divisa*
Liquidez
Treasury 30 años EE. UU. · USD · bullet
Tasas
Crédito
Inflación
Divisa*
Liquidez
TIPS 10 años EE. UU. · USD · indexado
Tasas
Crédito
Inflación
Divisa*
Liquidez
TES tasa fija 10 años Colombia · COP · bullet
Tasas
Crédito
Inflación
Divisa*
Liquidez
Global soberano LatAm Emergente · USD · ley NY
Tasas
Crédito
Inflación
Divisa*
Liquidez
Corporativo high yield EE. UU. · USD · a menudo callable
Tasas
Crédito
Inflación
Divisa*
Liquidez
Bajo Medio Alto

*Riesgo de divisa medido desde la perspectiva de un inversor que gasta en pesos. Para quien gasta en dólares, la columna se invierte: el TES pasa a ser el instrumento con más riesgo cambiario de la tabla.


Duración: el número que decide cuánto duele

Si te llevas una sola herramienta técnica de este artículo, que sea esta.

La duración no es el plazo. El plazo es cuándo vence el bono; la duración es el promedio ponderado del momento en que recibes tu dinero, y funciona como medida de sensibilidad al movimiento de tasas. Un cupón cero a 10 años tiene duración 10, porque todo el dinero llega al final. Un bono a 10 años con cupón del 8% tiene una duración cercana a 7, porque una parte del dinero te llega antes.

La regla práctica es de primer grado y sirve para casi todo:

Cambio de precio ≈ − duración × cambio en la tasa
Un bono con duración 8, ante una subida de tasas de 100 puntos básicos (1%), pierde aproximadamente un 8% de su valor de mercado. Si la duración es 17, típica de un Treasury a 30 años, la pérdida ronda el 17%.

Con este número en la mano, 2022 deja de ser un misterio. Las tasas largas subieron con fuerza; los bonos de mayor duración cayeron proporcionalmente más. No hizo falta ningún deterioro crediticio.

Un matiz que separa a quien entiende el concepto de quien lo repite: la duración es una aproximación lineal. Funciona muy bien en movimientos pequeños y se degrada precisamente en los grandes, que son los que importan. La corrección de segundo orden se llama convexidad, y en un bono normal juega a tu favor: el precio sube algo más de lo que predice la duración cuando las tasas bajan, y cae algo menos cuando suben. En un bono callable, como vimos, la convexidad se invierte y juega en tu contra.

Calculadora

Cuánto pierde tu bono si las tasas se mueven

Mueve los controles. La estimación usa la regla de primer orden: cambio de precio ≈ − duración × cambio de tasa.

8,0 años
2 años ≈ Treasury corto · 8 ≈ bono a 10 años · 17 ≈ Treasury a 30 años
+100 pb
100 puntos básicos = 1 punto porcentual
Cambio estimado de precio −8,00%
Sobre una posición de USD 10.000 −USD 800

Un bono con duración 8 pierde alrededor de un 8% de valor de mercado ante una subida de 100 puntos básicos. Si lo mantienes hasta el vencimiento y el emisor cumple, esa pérdida se revierte al llegar a par.

La duración es una aproximación lineal: funciona bien en movimientos pequeños y se degrada en los grandes. La corrección de segundo orden se llama convexidad y, en un bono sin opciones, juega a tu favor.


Bono individual vs. ETF de bonos: no son el mismo producto

Esta es probablemente la confusión más costosa de todos nosotros los inversores minoristas, y se resuelve con una sola pregunta: ¿tiene fecha de vencimiento?

Un bono individual la tiene. Si el emisor cumple, sabes cuánto recibes y cuándo. Una caída de precio intermedia es incómoda, pero se revierte mecánicamente al llegar el vencimiento.

Un ETF de bonos de duración constante, los grandes fondos de Treasuries, de corporativos, de deuda emergente no vence nunca. Mantiene un rango de vencimientos objetivo y rota posiciones de forma perpetua: vende los bonos que se acortan y compra otros nuevos. No existe una fecha en la que tu pérdida se recupere por construcción. Depende de que las tasas vuelvan a bajar, que es una condición completamente distinta.

Algunos detalles adicionales:

  • El rendimiento publicado no siempre es el que crees. El “rendimiento de distribución” mira hacia atrás: refleja lo que el fondo repartió en los últimos doce meses con la cartera que tenía entonces. El yield to maturity de la cartera actual mira hacia adelante. En un ciclo de tasas en movimiento, esos dos números pueden diferir bastante y no significan lo mismo.
  • Existe un punto intermedio. Los ETFs de vencimiento definido (las familias iBonds de iShares y BulletShares de Invesco) mantienen bonos de un mismo año de vencimiento, se liquidan en esa fecha y devuelven el capital. Recuperan el pull to par y la diversificación al mismo tiempo, que es exactamente lo que la mayoría de inversores minoristas necesita y casi nadie les explica.

Cómo se compra esto desde Latinoamérica

Esta parte no suele ser muy comentada y cuando se hace en algún otro articulo o pagina es porque suelen estar escritos por alguien que cobra la comisión por hacerlo.

El mercado de bonos es OTC, no bursátil. No hay un libro de órdenes centralizado como en acciones. Compras contra el inventario de un intermediario, y su margen está incorporado en el precio que te cotiza, no cobrado aparte. En un bono de grado de inversión y tamaño pequeño, ese diferencial puede consumir varios meses de cupón. Compara siempre el rendimiento neto que te ofrecen, no el cupón.

Los mínimos son el filtro real. Un Treasury o un corporativo estadounidense suelen negociarse en múltiplos de 1.000 o 2.000 dólares de nominal, perfectamente accesible. Pero muchos bonos globales soberanos y corporativos latinoamericanos tienen denominaciones mínimas de 100.000 o 200.000 dólares. No es que tu bróker no quiera vendértelos: es que el título no existe en fracciones menores. Para esas exposiciones, el ETF no es una alternativa inferior, es la única puerta.

Retención en origen. Para un no residente que ha presentado el formulario W-8BEN, los intereses de bonos del Tesoro y de la mayoría de bonos corporativos estadounidenses están generalmente exentos de la retención del 30%, bajo la exención de portfolio interest. Los dividendos de acciones, en cambio, sí retienen. Con los ETFs de bonos el tratamiento depende de cómo se clasifique cada distribución, y la implementación varía entre custodios: verifícalo con el tuyo antes de asumir nada.

Tributación local y tipo de cambio. En Colombia y en la mayor parte de la región tributas por renta mundial, y el diferencial cambiario forma parte del resultado gravable. Un bono en dólares que rinde un 5% puede convertirse en un resultado muy distinto, mejor o peor una vez convertido a pesos. Si la moneda es una parte central del retorno, conviene reconocerlo antes de comprar y no descubrirlo en la declaración.


Antes de dar la orden: la ficha del bono

Toda la información que necesitas está en la ficha del instrumento, y se lee en dos minutos si sabes qué buscar:

  1. Estructura: ¿bullet, amortizable, cupón cero? ¿Cuál es la vida media si amortiza?
  2. Opcionalidad: ¿es callable? Si lo es, mira el yield to worst y olvídate del yield to maturity.
  3. Prelación: ¿senior garantizado, senior no garantizado o subordinado? Determina cuánto recuperas si algo sale mal.
  4. Moneda de denominación y si coincide con la moneda en la que vas a gastar ese dinero.
  5. Jurisdicción legal de la emisión, si es un soberano o corporativo emergente.
  6. Duración modificada: cuánto pierdes por cada 100 puntos básicos de subida.
  7. Rendimiento al vencimiento neto del precio que efectivamente te cotizan, no el cupón nominal.
  8. Denominación mínima y si el tamaño que puedes comprar te deja algo de liquidez de salida.

La renta fija tiene fama de aburrida, y esa fama es precisamente lo que la hace peligrosa para el inversor desprevenido: la etiqueta “conservador” hace que mucha gente salte pasos que jamás se saltaría comprando una acción. Un bono es un contrato con letra pequeña, y en 2022 la letra pequeña costó más que el mercado de acciones.

La buena noticia es que, a diferencia de casi todo lo demás en los mercados, aquí las reglas están escritas de antemano y son públicas. Solo hay que leerlas.

*Disclaimer: Este contenido es educativo y no constituye asesoría de inversión ni una recomendación de compra o venta de instrumentos financieros. Las características de cada emisión están en su prospecto, que prevalece sobre cualquier descripción general. Antes de invertir, evalúa tu situación particular y considera consultar a un asesor autorizado en tu jurisdicción.

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